El empleo está ligado al nivel de producción, pero más sutilmente de lo que parece.

El Trabajo

Una de las particularidades empíricas más reconocidas en economía es la estrecha relación que existe entre el crecimiento del PIB y la creación de empleo.

Crecimiento del PIB, del empleo y tasa de desempleo.

La Figura 1 nos muestra esta relación para Chile en el período 1987-2009. Ambas variables están fuertemente relacionadas: en las recesiones la creación de empleo cae e incluso se torna negativa, mientras que en las expansiones crece.
No sucede exactamente lo mismo al analizar la relación entre el crecimiento del PIB y la tasa de desempleo, que mide la proporción de personas que no tienen trabajo respecto de la fuerza laboral (personas que están dispuestas y en condiciones de trabajar).
Podemos observar una gran asimetría en la Figura 1: las recesiones generan un aumento rápido e importante del desempleo, mientras que las expansiones tienden a disminuirlo lentamente.

En Chile

En efecto, en Chile el desempleo se mantuvo prácticamente inalterado por cinco años luego de la recesión de 1999 y sólo comenzó a caer desde 2005, aunque debido a la actual recesión ha vuelto a elevarse hasta alcanzar casi el 11%. Este hecho parece ser una aplicación más de la sabiduría popular expresada en el adagio “es más fácil destruir que construir”.

Trabajo y producto.
Introduciremos el concepto de función de producción, que muestra el nivel de producción que una empresa (o grupo de ellas) obtiene con niveles dados de capital, trabajo y economía son más o menos fijos, por lo cual, las grandes fluctuaciones del producto típicamente reflejan cambios en el empleo. A plazos más largos, las variaciones de la producción también reflejan cambios en el stock de capital y en la tecnología.

La función de producción y la productividad marginal.

La función de producción tiene dos características importantes. Primero, un aumento en la cantidad de cualquier insumo (capital, trabajo o tecnología) hace subir la producción. La productividad marginal del trabajo mide el aumento de la producción que resulta de incrementar el trabajo en una unidad, y este monto casi siempre es positivo.
Segundo, la productividad marginal de cada factor disminuye cuando se utiliza una mayor cantidad del mismo y se mantiene fija la cantidad utilizada de los demás factores.

Un Ejemplo

Tomemos, por ejemplo, una planta de ensamblado de automóviles. Supongamos que una máquina puede ser utilizada por 10 trabajadores, pero por el momento sólo hay disponibles cinco trabajadores por máquina. En estas condiciones, si se contrata un trabajador adicional, la producción puede aumentar sustancialmente.

La relación entre producción y empleo.

Sin embargo, si la gerencia sigue agregando trabajadores sin aumentar el número de máquinas, el incremento de la producción total generado por cada nuevo trabajador será cada vez menor.
Si ya hay 50 trabajadores alrededor de una máquina, contratar al número 51 puede agregar muy poco o nada a la producción (ver Figura 2).
Supongamos que la empresa enfrenta un precio determinado por su producto y contrata trabajo al salario vigente en el mercado.
El objetivo de la empresa es maximizar sus utilidades, es decir los ingresos menos los costos de producción, que en este caso son simplemente los salarios y algunos costos asociados al capital (estos últimos se consideran fijos, y por tanto irrelevantes para las decisiones de corto plazo).
Los ingresos de la empresa son, naturalmente, la producción total multiplicada por el precio del producto. El propósito es, por lo tanto, escoger el nivel de trabajo que maximice las utilidades.
Se puede establecer un principio general muy importante: la empresa que maximiza utilidades contrata trabajadores hasta el punto en que el producto marginal del trabajo iguala al salario real (que es igual al salario nominal dividido por el precio del producto).
Es decir, el ingreso generado por el último trabajador contratado iguala el costo de contratarlo. Si la productividad marginal del trabajo fuese mayor (menor) que el salario real, la empresa podría incrementar sus utilidades contratando un trabajador adicional (menos).
La Figura 2(b) utiliza este principio para obtener la demanda de trabajo: a mayor salario real, menor es la cantidad demandada de trabajo, suponiendo un nivel dado del acervo de capital y tecnología.

El empleo se pierde rápido y se recupera lento.

El paso siguiente para entender cómo se determinan el empleo y el producto en la economía es definir la cantidad de trabajo que las familias están dispuestas a ofrecer.
En función del salario de mercado, una persona destinará parte de su tiempo a trabajar para obtener ingresos, y otra parte a descansar.
El resultado es una función de oferta de trabajo donde la cantidad ofrecida de trabajo es una función del salario real.
Algo curioso, tal vez, es que salarios más altos no siempre llevan a una mayor oferta. De hecho, pueden llevar a una oferta de trabajo menor o no tener ningún efecto sobre la oferta laboral. Esto se debe a que cuando aumentan los salarios reales las personas tienen mayor ingreso para poder disponerlo en su tiempo libre. En lo que sigue, supondremos que la oferta laboral es una función positiva del salario real.
Hemos determinado la demanda por trabajo y la oferta de trabajo. Corresponde ahora dar un paso importante, combinar ambos elementos y determinar el equilibrio del mercado del trabajo.
La versión más simple del equilibrio del mercado laboral, el enfoque clásico, supone que el salario real es flexible y que se ajusta para mantener en equilibrio la oferta y la demanda por trabajo.
El trabajo está plenamente empleado, en el sentido de que las empresas desean contratar exactamente el trabajo que las personas desean ofrecer, al salario real determinado por el mercado.
La Figura 3(b) muestra cómo se equilibra el mercado laboral en el punto de intersección entre la demanda y la oferta de trabajo. Dado el nivel de empleo de equilibrio, la función de producción de la Figura 3(a) determina el correspondiente nivel de producto de pleno empleo.

Desempleo

Un problema con el enfoque anterior es que, en teoría, la economía está siempre en pleno empleo, a pesar de que el desempleo es un fenómeno obvio en las economías actuales.
En principio, es importante notar que existen diferencias en la medición de la tasa de desempleo, las que varían de acuerdo con el criterio con el cual se clasifique a las personas que componen el mercado laboral.
Las diferencias pueden ser muy grandes al comparar las tasas entre países e incluso pueden existir entre distintas mediciones dentro de un país.
Por otra parte, nótese que una parte del desempleo corresponde a la rotación normal y habitual del mercado laboral, y recibe el nombre de tasa natural de desempleo.

Chile tiene altos costos de despido.

Esta tasa varía de acuerdo con las características institucionales de los mercados laborales: mientras más flexible es el proceso de determinación de los salarios, más baja es la tasa natural. Aquellos mercados en los cuales el trabajo pueda fluir libremente (muy pocas trabas a la contratación o despido de trabajadores) tienen menores tasas de desempleo que aquellos en los cuales existen regulaciones rígidas al respecto.
El Banco Mundial elabora un índice que mide diversos aspectos del funcionamiento del mercado laboral. Países diversos como Estados Unidos, Singapur y Australia tienen mercados laborales altamente competitivos, mientras que países como España y Francia (en general, la mayoría de los europeos) y varios latinoamericanos tienen los mercados laborales más rígidos.
Aunque Chile tiene un mejor desempeño que el promedio de los países latinoamericanos, aún tiene elevados costos de despido, desincentivando la contratación de trabajo.

Próximo jueves: ¿Por qué y cómo crecen los países?

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