Un buen líder debe tener una dicción comprensible. Para mejorar la articulación es necesario conocer algunas reglas y entrenar.
Mueva la boca al hablar
A la memoria del profesor Hugo Miller.
Chile nunca fue virreinato y eso se nota en la pronunciación de la mayor parte de la población. Nuestros primeros modelos no fueron los más ilustrados, y esto trajo consigo defectos que hasta el día de hoy mantiene el pueblo chileno.
¿Ha notado que muchos de quienes ejercen puestos de liderazgo tienen una dicción pobre: sean políticos, economistas, ingenieros, incluso abogados?
El líder debe ser claro. La oralidad, casi por definición es efímera, la atención del oyente es variable y la solicitud de repetición al orador o líder es poco probable.
De allí el valor que tiene el trabajo que el expositor realice en torno a la detección de sus debilidades y fortalezas en el campo de la articulación de los fonemas u ortología.
La ortología
El concepto ortología, que se trabaja en esta clase, se refiere a la correcta pronunciación de los sonidos, así como la ortografía es la correcta escritura.
Según la Real Academia, la ortología es el “arte de pronunciar correctamente y, en sentido más general, de hablar con propiedad”.
Esto se relaciona con la dicción, la articulación o la pronunciación, pero no necesariamente con la modulación, que es el cambio en los tonos.
Cuando a una persona no se le entiende comete un error de articulación, no de modulación.
Coloquial a culto
Existen al menos tres modos posibles de enfrentar el desafío de la dicción:
1. Estándar neutro: El orador tiene como objetivo una pronunciación clara y, en lo posible, no identificable con alguna región hispanoparlante. Para ello debe trabajar en la articulación de todos, absolutamente todos, los fonemas.
2. Estándar culto: Es una norma menos estricta, que responde al hablar de una persona educada. Se espera de quien desea influir y ser reconocido como preparado. Esta pronunciación tiene la intención de no ofender, sea por la posición socioeconómica del orador o por su grupo de pertenencia o por la región de la que viene.
3. Pronunciación coloquial: Como se habla con los amigos. Si bien la alternativa se defiende como una búsqueda de naturalidad, ésta puede convertirse en un problema de comunicación, en especial cuando al orador o expositor no se le entiende o el público se ofende.
En esta clase se propone el castellano culto. Sin embargo, y conviene aclarar de inmediato, que para lograr este objetivo el entrenamiento debe estar encaminado hacia la búsqueda del castellano neutro.
Emitimos grupos fónicos
Dos factores, principalmente, hacen al hablar del pueblo chileno único: su timbre de voz, extremadamente agudo, en hombres y mujeres, y su dificultad para articular los sonidos fricativos, los hiatos y las eses.
Para mejorar al menos la dicción (el timbre de voz se resuelve en otras instancias) hay que comprender que el hombre, en cualquier idioma, emite lo que se conoce como grupos fónicos, y que el oyente percibe palabras. La palabra es la unidad semántica y el grupo fónico, la unidad fonética.
Los grupos fónicos son las agrupaciones de los sonidos del habla que el ser humano emite con cada emisión de voz, luego de inspirar (al atraer el
aire hacia los pulmones). Pueden ser una o varias palabras o, visto de otra manera, varias sílabas.
Chile nunca fue virreinato y eso se nota en la pronunciación nacional.
Es indispensable entender este fenómeno, porque la pronunciación de los fonemas está en directa relación con su ubicación dentro del grupo fónico y no con su grafía. La grafía o escritura corresponde a la etimología de la palabra.
La enseñanza de la pronunciación de la be (larga) con un solo golpe de glotis y de la ve (corta) fricativa o arrastrada es un error. Así lo señala la Real Academia sobre el sonido de la ve “el mismo que la b en todos los países de lengua española” (Figura 1).
La ese es sibilante, pero en Chile es un sonido “aspirado”. En el estándar culto se acepta la aspiración de las eses intermedias del grupo fónico, no así en las finales. Ejemplo: Losvemos. Tampoco en castellano se acepta la ese líquida (ej: stereo, es estéreo).
Sonidos Dobles y Hiatos
La articulación de las consonantes dobles, las vocales dobles y el hiato le dan al idioma, además de sonido y claridad, belleza y elegancia.
Cuando en un grupo fónico hay dos consonantes iguales se pronuncian ambas, formando dos sílabas. En otras palabras, se aplica el estándar neutro, cual es la articulación de todos los fonemas.
Lo mismo ocurre con el hiato. Hiato es el paso de un sonido vocal a otro y la norma dice que ambos deben escucharse. Este error no sólo es frecuente en Chile, sino también en toda Latinoamérica. Ejemplo: “La universidad” se pronuncia “launiversidad”.
RITMO: sentido y emoción
El idioma tiene ritmo, y cuando se altera se modifican al menos dos variables que todo buen comunicador debería tener presente: el sentido de la frase y la relación emocional con el oyente.
Cada ser humano reacciona de manera intuitiva al ritmo, pues, tal como lo notó primeramente Pitágoras, el ritmo está en la naturaleza, en todo lo que nos rodea.
Es posible reconocerle el ritmo a todo buen artista: los arquitectos diseñan nuestras casas siguiendo pautas rítmicas; los ingenieros construyen los puentes según estrictas normas que se pueden reconocer como rítmicas.
De igual modo, los oradores, al emitir sonidos, lo hacen rítmicamente.
Ritmo es un concepto filosófico que viene del griego reo, que significa flujo, y es el correr ordenado, con medida e iteracción. Por eso, la falta de regularidad en el fluir del idioma le resta claridad al sentido de lo que se dice, y genera un sonsonete.
Tempo ritmo
Una vez conocido su significado y los desafíos del ritmo, el expositor debe ser capaz de aprovecharlo en pos de la efectividad de su presentación.
Para ello hay que trabajar con el tempo o la velocidad de lo que se emite. Ni muy rápido porque no se entiende, ni muy lento porque aburre.
Tempo es la rapidez del ritmo, e introduce un elemento subjetivo que potencia la emocionalidad de lo que se dice.
Un consejo: leer, en voz alta, todos los días, analíticamente. Es decir, muy lento, pronunciando exageradamente todos los fonemas. Puede ser alguno de los ejercicios que acompañan el curso o un trozo del diario.
Ni muy rápido porque no se entiende, ni muy lento porque aburre.
Otro buen ejercicio es leerles a los niños cuentos infantiles, pero ya no de manera analítica, sino poniendo en práctica lo aprendido.
Un orador en lengua castellana debe entrenarse en la correcta emisión de sus sonidos como condición para la persuasión. Un buen líder tendrá mayores opciones de ser recordado si tiene buena articulación y cuida el ritmo.
El buen uso del idioma hablado enaltece al expositor. Como diría el maestro Quintiliano: “todo se echa a perder por una pronunciación desarreglada”.
¡Hasta el jueves!














