Somos una especie fundamentalmente empática y preparada para relacionarnos.

Liderazgo en las células

Somos seres biológicamente sociales y los descubrimientos de la neurociencia social así lo confirman. Esta perspectiva reciente es recogida por Jeremy Rifkin en “La civilización empática”: “Los descubrimientos recientes en el ámbito de las neurociencias y en el del desarrollo infantil nos obligan a cuestionar la creencia, tan arraigada, según la cual los seres humanos son agresivos, materialistas, utilitaristas y egoístas por naturaleza. Ahora, por el contrario, empezamos a darnos cuenta de que somos una especie fundamentalmente empática, y ello tiene unas implicaciones profundas y de largo alcance para la sociedad”.
La disciplina de la “neurociencia social” estudia lo que sucede en el cerebro cuando las personas interactúan.
El hallazgo más impactante, señala que cuando un líder es empático y sintoniza con los estados de ánimo de su equipo, está afectando su propia química cerebral “sintiendo” el mismo estado emocional que sus colaboradores.
Ya podemos haber vislumbrado que la empatía es un aspecto crucial en el ejercicio del liderazgo, lo sorprendente es que ello no se trata de sólo un aspecto psicológico, sino también un fenómeno biológico en que –químicamente– el cerebro del líder replica la emoción, experimentando los mismos procesos químicos de uno o más miembros del equipo.

Conexión activa

Desde el punto de vista biológico, los grandes líderes serán aquellos que, por voluntad, logren sintonizar y considerar como importante la interconexión neuronal entre líder y colaboradores. Sin embargo, la conexión es un acto activo que para que se produzca debe existir al menos atención, aunque no necesariamente consciente, de parte de aquel que se “interconecta”.
En este sentido, el líder debe echar mano a algo más que la biología para “atrapar” químicamente a sus colaboradores. La conexión biológica no es automática ni infalible. De hecho, muchos líderes en frente de un grupo de colaboradores, simplemente no se conectan.
El mundo de las organizaciones ha reconocido el importante sitial en el éxito personal y profesional, que se basa en la llamada “inteligencia social”, es decir, en aquella capacidad de crear y sostener relaciones interpersonales sanas y eficaces. El en caso del líder, la inteligencia social se transforma en una de las competencias fundamentales, antes no prevista, para ejercer con eficacia el liderazgo.
Si bien lo anterior ya lo considerábamos, lo novedoso está en el componente biológico o neuronal de la denominada “inteligencia social”.

El encuentro con el otro… hay química

Entre los primeros descubrimientos están las denominadas ?  “neuronas espejo”,?   las que nos permiten emular o reflejar lo que otra persona siente. Éstas reproducen las emociones que, consciente o inconscientemente, captamos de otras personas a partir de sus acciones, actitudes, gestos, etc.
Es decir, si el líder le permite a su biología considerar las conductas, actitudes y emociones de sus colaboradores, se sincronizarán —químicamente— reflejando o conectándose neuronalmente con el estado de ánimo de uno o más miembros del equipo de colaboradores.
Cuando esta interconexión química de los cerebros del líder y colaboradores se produce, entre ellos se crea la sensación de una experiencia compartida.
Las espejo funcionan como un radar o Wi-Fi social, que nos permite sintonizar con el clima emocional de una persona o un grupo. Además, de un modo proactivo, permiten al líder –a través de sus emociones y acciones– impulsar a los colaboradores a reflejar o replicar estos mismos sentimientos y acciones, acercando con ello las metas valoradas para ambas partes.
El segundo descubrimiento son las denominadas “neuronas fusiformes”, las que forman la base de nuestra inteligencia intuitiva y que responde a una “sintonía fina” entre líder y colaboradores.
En efecto, las neuronas fusiformes nos permiten tomar decisiones inmediatas, intuitivas. El feeling o intuición es un camino corto que hace el cerebro, recurriendo a las neuronas fusiformes en donde nuestras experiencias previas son asociadas por similitud con lo que estamos presenciando-vivenciando.
¿Es confiable esta persona? Es el tipo de decisiones que se adopta a partir de las células fusiformes, decisión que será más o menos acertada si previamente contamos con una historia con la persona, o bien hemos experimentado con situaciones similares.
Estas células son más grandes que las demás células cerebrales, funcionando como una verdadera conexión de banda ancha de alta velocidad, sobre la cual se sustenta el sistema de orientación social de cada uno de nosotros.
Son estas neuronas las que nos permiten descubrir patrones de comportamiento y adoptar decisiones casi instantáneas, basadas en una intuición, resultado de una vasta experiencia social.
Cada vez que tengamos que decidir sobre una conducta social de otra persona, serán las neuronas fusiformes las que nos ayuden a adoptar la decisión que consideremos correcta, considerando no sólo las conductas estereotipadamente sociales sino también las conductas éticas.
Para el líder reviste una importancia crucial, el decidir sobre las numerosas interacciones sociales que a diario experimenta, efectuando juicios rápidos e intuitivos, cuya base biológica se encuentra en las llamadas células fusiformes.

Red-laciones

El tercer descubrimiento, se refiere a las denominadas “neuronas osciladoras” que tienen el propósito de orientarnos y sincronizarnos físicamente con los demás.
Pensemos en el gesto tan cotidiano de darnos la mano con otra persona. Nadie repara en hacer cálculos explícitos para que ambas manos se encuentren en una determinada ubicación en el espacio.
Son movimientos automáticos que ni siquiera requieren de nuestra voluntad consciente, ya que para ello están las neuronas osciladoras, que nos orientan a que este pequeño gesto se realice sin errores de cálculo.

Inteligencia social

No existen métodos comunes para todas las personas destinados al desarrollo de las neuronas espejo, fusiformes u osciladoras, ni tampoco son aconsejables los intentos forzados que quedan al descubierto y que podrían ser percibidos como un intento de manipulación emocional.

.. De Twitter

Sí existe el desarrollo o entrenamiento de habilidades sociales como la empatía y, a través de ellas, de las células espejo en cada individuo en particular.
Si bien todos nuestros cerebros son iguales anatómicamente, es decir tienen las mismas estructuras, la cantidad, calidad y densidad de conexiones neuronales es idiosincrático y responde a las experiencias de cada uno.

La repetición crea y desarrolla redes neuronales.

En este sentido, las células espejos las tenemos todos, pero no todos las “utilizamos” o las activamos de la misma forma. Con el entrenamiento es posible mejorar.
Resulta sin embargo importante, ensayar mejores formas de interactuar y probarlas en pequeña escala con personas de nuestra confianza, que sean capaces de observarnos y darnos una retroalimentación que nos permita ir corrigiendo poco a poco nuestros errores de interacción, sin embargo, la mayor prueba estará en la experiencia de vida al enfrentar situaciones diversas o estresantes.
La repetición crea y desarrolla redes neuronales y por ello, un líder puede cambiar su comportamiento social y su cerebro, con práctica y reflexión.?

Con práctica y reflexión se puede mejorar.

Columna: Rodrigo Jordàn

Cuenta hasta 10… Cuenta hasta 10

En el fútbol, como en otras actividades, solemos ver escenas de descontrol, como las ocurridas durante el partido U.Chile-UC, por el campeonato. O también como ocurrió con Cristián Varela, dirigente de la ANFP, involucrado en una serie de errores que se iniciaron con una agresión a un hincha por una fotografía no buscada. La reacción emocional determinó una serie de conductas y consecuencias que terminaron por estrechar el campo de influencia de aquel líder, quien terminó renunciando. Y en el caso del partido por el campeonato, para hoy están citados los jugadores cruzados que insultaron al equipo de árbitros.Resulta difícil no enganchar con nuestras emociones sobre todo si éstas son intensas. Sin embargo, mientras no reconozcamos qué las producen, estaremos a merced de ellas y a actuar, en algunas ocasiones, basados sólo en nuestros instintos.
Contar hasta diez…Así decía mi mamá cuando me veía al borde de salirme de sí: “Cuenta hasta diez…”

Imàgen 2

Siempre he considerado que el líder, al ejercer su rol se ubica en un escenario desde donde todas las miradas se posan en él y que, si bien no hay luces que iluminen, nuestros gestos, palabras y conductas son motivo de escrutinio continuo y casi inconsciente por quienes se sienten influidos por dicho rol.
Si el líder no se hace consciente de que está en un escenario y que cada acción se amplifica, para bien o para mal, no podrá relacionar sus emociones con las percepciones de quienes pretende influir.
Si no logramos dominarnos en el escenario, nos resultará difícil, a pesar de nuestras neuronas espejo, interpretar las emociones de nuestro equipo o audiencia objetivo.
Si no logramos mantener la calma en medio del fragor emocional del momento de tensión, será difícil que nuestro actuar finalmente se traduzca en una influencia eficaz y sustentable en el tiempo.

Texto guía del curso, sin costo para los matriculados.

Resulta imprescindible entonces contar con el coach o persona cercana que con compromiso y lealtad nos observe y oriente ante cada hecho vivido, a fin de transformar nuestro actuar en objeto y oportunidad de aprendizaje emocional que potencie la denominada inteligencia social del líder.

Las emociones mal manejadas pueden estrechar el campo de influencia de un líder.

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