Hay que combinar las habilidades duras y blandas. Ninguna en si misma es suficiente.

Hay que combinar habilidades duras y blandas

La empatía y el conocimiento ayudan a una buena imagen

Siempre he sido un entusiasta promotor de las habilidades blandas, me dedico y me apasiona el tema. Sin embargo, hay que tener claro que estas no son las únicas destrezas que se deben dominar para lograr una buena comunicación, en especial, para mantener una buena imagen.

Para efectos de una candidatura, cualquiera sea ésta (desde la política hasta un puesto importante dentro de una empresa a la que se está postulando), las habilidades blandas o no tradicionales pasan a tener un papel preponderante en todo aspecto.

Para un candidato, es fundamental ser empático, confiar en su equipo, demostrar y transmitir sus emociones. A través del uso de estas habilidades es más fácil y factible ser cercano a las personas, a la audiencia (como ya mencioné en una clase anterior) y a nuestros posibles futuros jefes.

No obstante, una vez que se logra el objetivo, es esencial aplicar las habilidades duras para mantener el éxito alcanzado. Esto es porque no se puede gobernar, no se puede ser líder ni tampoco se puede mandar a un grupo de trabajadores, o a una región o a un país sólo con empatía (esto lo puede saber la ex Presidenta Bachelet, ya que a pesar de tener un gran apoyo popular, superando el 75% de aprobación, su ex gobierno día a día va demostrando las falencias que durante mucho tiempo se trató de esconder).

Los conocimientos, la inteligencia y la experiencia práctica, si bien son habilidades que pueden aplicarse para escenarios ya probados y conocidos, deben ejecutarse para efectos de administrar y conservar la buena imagen obtenida. Ejemplos de personajes que llegan exitosamente al poder y al poco tiempo su imagen o popularidad baja ostensiblemente, hay muchos.

El llamado “fenómeno Obama”, que ya lo he tratado con anterioridad, que fue admirado durante las elecciones de Estados Unidos a fines del año 2008, hoy se logra ver una gran caída en todas las encuestas.

Se llegó a la conclusión de que (y como yo mismo nombro) fue mejor persona que un buen presidente, debido en parte a que no se resguardó la buena figura que se transmitió durante la campaña.

El caso del Presidente Chávez es bastante especial.

Además, ¿se acuerdan que ganó el Premio Nobel de la Paz 2009 para sorpresa de todo el mundo? Bueno, la inconsistencia de eso (por el caso tropa en Irak) y la crisis ya mencionada, genera un desgaste natural en la opinión pública en la imagen de los Estados Unidos.

La razón de este deterioro es claro: él montó su campaña basado en su persona, un candidato carismático y empático, que prometía un exitoso gobierno, por lo que cualquier demostración de falta de liderazgo, inexperiencia o incapacidad de gestión, le afectará a él personalmente, en su imagen y en su vida. Por esto mismo fue que en mayo pasado aprobó el matrimonio gay para ganar popularidad y poder así lanzar su campaña para ser presidente por otro periodo más.

Falta de habilidades duras

Otro ejemplo contemporáneo de baja en la popularidad por falta de habilidades duras, es el del Presidente Chávez. Su caso es bastante especial, tiene extraordinarias habilidades blandas, que le permitieron llegar al poder en 1999 y mantenerse hasta hoy. Su verborrea, humor, desenvoltura social, camaradería, optimismo y agresividad que lo hacen caer en un populismo extremo, hasta hace poco le estaba rindiendo muy buenos frutos, a pesar de que no ha dado muestras de tener las necesarias habilidades duras.

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Por eso este caso es especial, porque a pesar de no demostrar habilidades duras, es un personaje que con sus habilidades blandas y su extremo populismo se ha logrado mantener en el poder durante muchos años. Sin embargo, ya en las últimas elecciones, la adhesión a su sector bajó ostensiblemente.

Actualmente y tras el “golpe de Estado” que existió en Paraguay luego de la destitución del Presidente Fernando Lugo, el mismo mandatario venezolano fue el más estricto con las medidas contra el país guaraní, puesto que retiró inmediatamente a su embajador y cerró, de manera indefinida, el envío de petróleo hacia esa nación.

Esas medidas no son porque sí, sino porque maneja mal las habilidades, actúa con pasión y no con la razón, lo que le pasará la cuenta dado que se espera que no salga electo nuevamente.

Las habilidades duras deben combinarse con las habilidades blandas, que nunca deben dejarse de lado, pero que por sí solas no son suficientes para mantener un buen perfil.

.. De Twitter

Se debe entender que las habilidades blandas son esenciales para lograr una buena imagen con la cual se pueden lograr muchos objetivos, pero a su vez hay que tener claro que las habilidades duras son las que llevaron al cumplimiento de esos objetivos.

Un personaje con buenas habilidades blandas puede ser muy atractivo y puede lograr un gran apoyo en corto tiempo, pero para mantener este apoyo, las personas necesitan ver trabajo, es decir, habilidades duras.

¿Se imaginan que para el año 2014 elijamos a un presidente con las habilidades blandas de Michelle Bachelet y las habilidades duras de Sebastián Piñera? Si pudiésemos hacer esta mezcla y sacar a un candidato así, seríamos potencia mundial, lideraríamos económicamente a toda la región, seríamos amigos de todos y hasta en La Haya fallarían, a ojos cerrados, a favor de Chile en el tema limítrofe propuesto por Perú.

El tema es simple: si logramos mezclar empatía con conocimiento, trabajo en equipo con eficacia, risas con eficiencia, seremos mucho mejor candidato para un trabajo o para gobernar, pero por encima de todo, seremos mejores personas, mejores papás o mamás y mejores líderes de nuestra vida.

Columna Opinión Vasco Moulian

El caso de la irrupción de Laurence Golborne

Hasta el año 2010 el sector público no conocía a Laurence Golborne. El que diga lo contrario no le creo ninguna palabra. Hace un poco más de dos años, el Presidente Sebastián Piñera lo llamó para desempeñarse como ministro de la República en el área de Minería, algo extraño para un hombre que siempre estuvo ligado al sector privado y, principalmente, al área empresarial.

Un hombre exitoso en los negocios se metió en los pies de los caballos, pues fue gerente general de Cencosud, expandiendo el consorcio de Paulmann por toda Sudamérica, lo que significó que por la prensa económica haya sido señalado en varias ocasiones como el “ejecutivo del año”. La política lo llamó y él aceptó nada menos que uno de los ministerios más importantes de Chile.

A los pocos meses de asumir su cargo tuvo la mala fortuna (o la buena suerte desde mi punto de vista) de vivir el desastre de los mineros. Aquel accidente en la Mina San José hizo que se hiciera conocido para los 17 millones de chilenos. Desde el primer día estuvo presente, buscando soluciones, dando explicaciones y asumiendo posibles culpas por el derrumbe. Pero esto lo hizo de una forma poco convencional, no siendo un personaje a la defensiva, sino alguien cercano. Esto hizo que sus habilidades blandas salieran a flote, lo cual le ha traído beneficios personales, como explicaré más adelante.

En la Mina San José se hizo conocido para todos los chilenos.

Pero eso no es todo. Al ser alguien que reconoció no saber mucho del tema, llegó el momento de delegar, algo que hasta el día de hoy se le reconoce como una decisión clave, tanto para él como para el desenlace de ese cuasi trágico hecho.

La mayor responsabilidad para rescatar a los 33 afectados se le entregó a André Sougarret, experto ingeniero en minas. Así, Golborne se acercó a las familias, convivió con ellas, se emocionó con los casos de cada una de las personas, tocó la guitarra y durmió ahí como uno más.

De esta manera, dejó de lado las habilidades duras, abandonó lo que lo caracterizó durante años, un hombre un poco más frío, gran ingeniero y empresario exitoso, y se entregó al mundo de las habilidades no tradicionales y se ganó el corazón de todo un país.

Por lo tanto, sin importar la tendencia política, sabemos que como gerente general de una de las empresas más grandes de nuestro país fue un hombre clave, pero dejó de lado todo eso, desde perder plata, hasta poner en juego su imagen en pos del servicio público.

Este personaje pasó a ser alguien estratégico para la política nacional, en especial para la Alianza, dado que Laurence tiene la mezcla perfecta entre Bachelet y Piñera, posee la empatía y carisma de la primera y la mente fría y exitosa del segundo, lo que significa que es EL gran candidato para asumir el cargo más importante que existe en Chile y, a mi consideración, el único capaz de vencer a la presidenta de la ONU Mujer en las próximas elecciones.

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Últimos comentarios
  1. janett dice:
    28 Julio 2012 en 12:10 pm

    excelente articulo estoy motivada

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